EL CIELO ESTÁ SOBREVOLARADO

Hay cielos y ¡cielos!. Hay cielos azules. Y grises. Y rosas. Y amarillentos. Cielos que huelen a lluvia y cielos que huelen a ceniza, a polución o a tráfico (de drogas). Hay cielos que saben a gloria, a nubes de azúcar, a infancia, a verbena, a ganas de amar, a reír y a llorar. Hay cielos que invitan a soñar, a pensar, a creer y a crear. Hay cielos que huelen a sal. Hay cielos que te piden a gritos que les mires y hay cielos que te gritan que encojas los hombros y corras, como una descosida, en mitad de la Gran Vía rumbo a Barajas a lo Forrest Gump. 

Hay cielos que empiezan en verde, en montaña, en asfalto y en mar. Esos son mis preferidos, los cielos que empiezan en cielo, los cielos en los que no sabes donde está el suelo, el horizonte, el mar. Los cielos en los que siete de cada doce meses son de color azul verano. Creo que miramos demasiado al suelo y deberíamos apuntar más alto.





4 comentarios:

Eduardo Fanegas de la Fuente dijo...

Tal como lo cuenta más que sobrevalorado está infravalorado, tocar nuestro cielo personal debería ser el objetivo de nuestras vidas. Un beso guapa

Marta Simonet dijo...

Eso es lo que digo, Eduardo. El cielo está sobreVOLARado. Igual se te pasó el cambio de vocal ;)

Eduardo Fanegas de la Fuente dijo...

Pues sí que se me pasó, no había caído en el juego que daban las letras...jajajaja Ya no sé ni leer. Necesito unas vacaciones ya XD

Marta Simonet dijo...

jejejej dont guorri.... Yo, que soy muy discreta :P