SABLE LÁSER

La cafetera encendida. El olor a café me pone taquicárdica, lo soy. Como un alérgico al marisco. El olor me dispara y ya no hay marcha atrás. Cualquier excusa externa me va bien para pensar que lo de fuera perjudica lo de dentro y no al revés. Cuando casi siempre es al revés. Lo que proyecte será lo que vea, como en el cine. Si proyecto luz, veré luz. Si proyecto lo que tu proyectas, sólo veré eso. Eso que no quiero ver pero veo a través de tus ojos, o del proyector de mi pecho. Me traspasas como un sable láser.



1 comentario:

Eduardo Fanegas de la Fuente dijo...

Qué alegría volver a leerte. Interesantes pensamientos matutinos. Será que yo no tomo café y no despierto como es debido. Creo que cada uno proyecta lo que tiene dentro, solo que unos con más intensidad que otros. Y aunque tu proyectas luz no es buena idea tener al lado al señor Vader...

Un beso